Al
llegar a casa lo primero que sintió fue la calidez y el aroma de la cena. Su
esposa estaba frente a la estufa cantando bajo mientras revolvía lo que estaba en
una olla. Él recordó el día de su boda, de lo hermosa que había estado y que
como a pesar de que ya había pasado 10 años se veía más bella que cuando eran
novios. Se acercó y le dio un beso en la mejilla, ella le sonrió y le abrazo
tanto como su abultado estomago de embarazada se lo permitía. Coloco su mano en
el vientre de ella y sintió los suaves golpes que su hijo daba, una lagrima se resbalo
por su mejilla. Ella solo le había visto llorar tres veces: el día de su boda,
el día que le dijo sobre el embarazo y esta vez, los primeros movimientos de su
hijo.
La
cena transcurrió como cualquier otra noche, él puso la mesa mientras que su
esposa llevo la comida a la mesa. Al terminar de cenar juntos lavaron los
traste y cuando todo estuvo limpio y en su sitio, fueron a la sala a ver una película,
ella como siempre espero a que su esposo se sentara para después recostarse y
colocar su cabella en el regazo de él.
Sin
darse cuenta el día que ambos esperaban, el nacimiento de su primer hijo llego,
a ella la sorprendió en el supermercado, rápido tomo un taxi para ir al
hospital. A él le llego el mensaje de su esposa en una junta para el proyecto
en conjunto con una empresa internacional, pero sin impórtale que estaba en
plena exposición, se salió de ella para ir hasta el hospital…
Él
parpadeo varias veces, sin darse cuenta su mirada y mente se habían perdido en
la llama de la vela que ahora iba a la mitad, la cera caía sobre el pastel.
Soplo para apagar la vela… hoy su hijo cumpliría 4 años, si tan solo el taxi no
hubiera chocado su hijo y esposa estarían vivos... si tan solo no hubiera ido
al trabajo como ella se lo había pedido…