viernes, 11 de noviembre de 2016

erase una vez 15

~10 AÑOS MÁS TARDE~


-Tabitha no entiendo porque te niegas a abrir los regalos de tu prometido, y aún menos de que no quieras saber su nombre….-  dijo mi madre por décima vez en el día-
-madre no quiero saber de él, quiero disfrutar de mi escasa libertad...  Es demasiado pedir- dije caminando de un lado a otro del cuarto de mujeres, y tirando el pañuelo que mi madre me obligaba a bordar para mi prometido… -
-Tabitha no actúes tan dramática y cínica, tu prometido ha esperado por ti, y espera que seas agradecida con sus regalos – dijo mi madre sin alzar la mirada de su bordado- además tu boda es en pocos días deberías por lo menos abrir los regalos y fingir que te gustaron, si tu prometido pregunta por uno en especial así sabrás cual es…

Me recargue en el ventanal, ese día no quería que llegara, aceptaría a otro en lugar de Damon, aunque mi corazón le pertenecía a él… tome el bordado del suelo y camine de nuevo hacia el sofá, sería un día muy largo y más porque empezarían a llegar los invitados, entre ellos, Damon, su esposa e hijo…
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Los cascos de los caballos hacían levantar la nieve recién caída en el  camino, el paisaje había cambiado  de árboles frutales a coníferas, los animales se escondían para refugiarse de la tempestad, las casas de techos bajos eran aisladas entre sí y el humo de las chimeneas manchaba el cielo de gris.
La caravana seguía el camino con dificultad, pues la nieve había caído toda la noche llegado a una altura de dos codos.  Adentro en el carromato una mujer intentaba callar las protestas de su primogénito, el bebé abrumado por el frio y el cansado  no paraba de llorar desde hacía horas. Uno de los hombres de porte elegante de acompañaba a la caravana la hizo detener, se bajó del caballo e ingreso al carromato, tomando al niño entre sus brazos, este callo sus protestas y rio alegre. La madre del pequeño sonrió al hombre y se acurruco en su contra, pues Damon a pesar de haber estado afuera  su tacto  era cálido.
-señor, el castillo ya se puede divisar, estamos a dos días de camino si mi lady desea descansar… - se acercó uno de los guardias al carromato, su aliento se podía ver por el vapor que desprendía.

El tiempo es eterno para los amantes y más aquellos que no se han visto y ansían abrazarse.  

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