Cuando era joven me enamore por
primera vez, pero como cualquier amor que puedes ver en las calles, mi amor era
egoísta, pues no podía decidir entre ellos. Conocí a los gemelos cuando tenía
20 años pero fue un año más tarde cuando realmente hable con ellos, fue extraño
la manera en que empezamos a hablar, yo en ese tiempo estaba siendo ignorada por
mi prometida.
**********
Conocí a Fátima en una velada,
ella era hermosa, lista para las finanzas y yo muy ingenua. Fátima ya había
estado casada y tenía una niña, no me importo, ella quería que mantuviéramos en
secreto nuestra relación y acepte, pensando que era por el bien de la
pequeña; al principio hablamos todos los
días, me enviaba cartas en nuestro día de conmemoración, le enviaba regalos,
pero poco a poco se fue haciendo distante, ella ignoraba mis cartas o mis
charlas, las rara veces que estábamos juntas se alejaba, cuando estamos con
amigos, mejor dicho con sus amigos, yo no era más que otro jarrón que adornaba
al salón. Cansada y triste de sus constantes rechazos pero aun terca en ignorar
lo obvio, le acompañe a uno de los bailes que a ella tanto le gustaba, las
damas ahí presentes hablaban entre murmullos sobre un caballero que no había
visto antes. Como era ya mi costumbre me separe de Fátima y sus amigas, me senté
en uno de los rincones observando las idas y venidas de Fátima, sus coqueteos y
sus risas. Cuando estaba por marcharme Alex se acercó y me saco a bailar, mire
a Fátima antes de decidirme a bailar con Alex, pero ella ya estaba en la pista
de baile con otra dama, en un momento de celos acepte la invitación y una
pequeña parte de mi pensó en utilizarle para darle celos.
Los fines de semana siguientes en
cada baile me esforzaba en mi peinado y mis vestidos, pero nada cambiaba en
Fátima, aun seguía ignorándome y mis intentos de que ella mostrara celos por
Alex fracasaron. Descubrí que Alex era más que un simple buen mozo, su gentiliza
fue ganando mi alma, su calidez me envolvió sin darme cuenta y su sonrisa tan
picara hacia que mi corazón latiera cada vez más rápido, deje de intentar que
Fátima me celara y comencé a celar a Alex, cada dama que se acercaba a él solo
lo utilizaba, ellas solo veían al guapo caballero, al buen bailarín, al hijo de
una buena familia, pero pocas veían al hombre que él era, a sus miedos, a su
soledad y tristeza permanente. Termine
mi relación con Fátima por una carta, ella ya no me buscaba desde hace un mes y
si estábamos en una habitación ella me ignoraba, creo que solo estaba negando
lo obvio.
Seguí frecuentando a Alex, él había sido humillado por su anterior
pareja y había llegado a Londres para verse con su hermana, Alexa, cuando salía
con Alex le sujetaba del brazo y caminaba muy junto a él, aunque me hiciera ver
más baja de lo que ya era, con sus 180 cm
apenas le llegaba al hombro. En algunas ocasiones cuando íbamos al
parque o a las casas de té, las mujeres se le acercaban descarada mente para
brindar sus favores, Alex las despachaba con facilidad y con tal astucia que
solo se logra con la práctica. Moría de celos cada vez que Alex hablaba de una
de sus amigas o sus conquistas para él yo solo era su dulce amiga, su confidente.
Para mi Alex se había convertido
en un amor platónico, algo que no podría alcanzar pues sabía que sus anteriores
novias habían sido damas hermosas, pero extravagantes, era más que obvio que él no se fijaría en mí,
una dama normal sin nada en que destacar, mi cabello oscuro y piel morena era
tan común en estos lares, en cambio el resaltaba con su piel pálida, sus ojos
color miel y su cabello oscuro ondulado hacia contras. Era a grandes rasgos
todo un príncipe. Hablar con él era un
placer exquisito, tus temas de conversación variaban fluidamente, podíamos
estar hablando de un libro en común y terminar la charla con los misterios del
universo. Pero era su sonrisa y la forma en la que se sonrojaba la que hacia
latir rápido mi corazón.
A los cuatro meses de conocerle
tuve el placer de ver a su gemela, Alexa. Ella al igual que su hermano era
alta, pero contraria a la voz profunda de Alex, Alexa tenía una voz dulce,
melódica. Su carácter era poco común en
una mujer, firme de pensamiento e ideas, implacable al momento de defender sus
ideales y una fiera al defender a sus seres queridos, que según ella, eran
pocos. Alexa no gustaba de los hombres pero poseía una habilidad sorprendente de modelar a los
hombres a su manera, ella decía que eran seres predecibles y fáciles de
manipular. El cabello de Alexa caía en ondas suaves hasta su cadera la
diferencia física entre ambos recaía en
sus ojos, mientas que Alex tenía una mira suave, la mirada de Alexa reflejaba
fiereza.
Alexa filosofaba mucho, las
conversaciones con ella siempre me mantenía alerta, podía preguntarme cual era mi comida favorita y la siguiente
pregunta podía ser, si ya me había acostado con su hermano. Tenerlos en una
conversación era fascinante, Alexa gustaba de molestar a Alex cuestionándolo de
sus conquistas nocturnas por supuesto que Alex se apenaba y muchas veces
cambiaba de conversación pero cuando yo era el tema de interés de Alexa, Alex
se mantenía en la expectativa, pendiente de cada uno de mis movimientos y
respuestas, tenerlos así a ambos me ponía nerviosa y ansiosa. En las aisladas ocasiones
en las cuales me atrevía a robarle un beso a Alex, él me respondía dulcemente.
Al robarle besos a Alexa podía tener dos resultados, un rechazo o un beso
demándate. Ambos besos me fascinaban. ¿Pero a cuál de los dos amaba: Alex o
Alexa?
Una y otra vez esa pregunta
rondaba mi mente, ¿Cuál de los hermanos
era mi amor? No tenía respuesta para eso, paso el tiempo y cada vez me
enamoraba más de ellos, Alex tubo de dos novias en ese tiempo, o mejor dicho
amiguitas, él creía que no me daba cuenta, ¿Por qué él ocultaba sus salidas de
mí? ¿Tenía miedo de que lo rechazara?
Alexa era descarada con sus
conquistas, para ella era una meta tener a más de dos pretendientes distintos
cada semana, ella no caía en la vulgaridad como muchas damas, al contrario sus
salidas nocturnas eran indetectables a menos que ella quisiera que lo supiera
en ese caso de pavoneaba de ellas.
Confesé mis sentimientos primero
a Alex, era lo correcto después de todo lo conocí a él primero, Alex me
rechazo, era algo de lo cual esperarse, después de todo llegue a conocer a su
antigua pareja que podía yo ofrecer a alguien cuya belleza era deslumbrante.
Pero esa no fue la razón por la cual me rechazo, según él era porque no sentía
nada, sus sentimientos y emociones se habían esfumado. Decía que no sería malo
conmigo y me dejaría marchar para que fuera en pos de la persona que amaba o
amaría, ¿cómo pretendía que hiciera eso cuando lo amo a él y a Alexa?
Al día siguiente me encontré con
Alexa y de inmediato supo que algo andaba mal conmigo: con que mi hermano fue
un idiota y te rechazo, bueno es un idiota amable. Fue lo que ella me respondió
al contarle lo que había pasado. Alexa
me explico que Alex había cambiado a raíz de su anterior relación, que el Alex
que yo conocía solo era una cascara de su antiguo yo, mientras me contaba pude
imaginarme a ese Alex todo risas y amor…
no hable con él después de un tiempo.
Salía con Alexa y bromeaba con
ella, en raras ocasiones podía tomarla de la mano. Alexa me contaba de sus
conquistas y que ella quería resaltar hacer algo que nadie más lo hubiera hecho
antes y que solo la fama fuera de ella y de su hermano que no le importaría
tener que manipular y utilizar a las
personas para llegar a eso.
Tiempo después me declare a Alexa, sabia la
respuesta, ella se burló un poco. Con Alexa fui distinta mi reacción aunque me
dolía su rechazo y decía que solo eran un capricho mío, no lo tome tan mal,
¿sería que amara más a Alex que a Alexa?
Los tres actuamos como si mi confesión no hubiese existido, era un
acuerdo no escrito y verbal donde nadie amaba a nadie. Pero no se puede
esconder todo debajo de la alfombra por mucho tiempo.
Cumplí 22 años
y el tiempo que pasaba con ellos parecía infinito, estático. Los había conocido
dos años atrás pero parecía que fuese apenas un parpadeo pero a la vez que
siempre habían estado ahí. Algunos de mis amigos sabían de ellos, no era un
secreto que estaba enamorada de ellos pero pocos se atrevían de hablar del tema
frente a mí. ¿Era malo el amarles? Yo no lo creía así y aun no lo creo.
Una tarde de
tantas hablando con Alexa salió un tema particular y a la vez repetitivo, ella
alegaba que mi amor por Alex era distinto al que otras mujeres habían ofrecido;
cada vez que Alexa sacaba ese tena terminábamos en una discusión, siempre
trataba de cambiar de tema pero Alexa sabia de mi estrategia y regresaba al
tema de su interés. Describir mi amor por su hermano es difícil, es como querer
describir un color o una textura ¿cómo puedes describir la suavidad? Dirías que
no hay asperezas pero ¿Qué son las asperezas? Se convertiría en un bucle
infinito. En mi necedad intentaba
explicarlo, mi amor por él se describiría como algo egoísta, un sentimiento de
querer protegerlo y ayudarle a confiar en él, pero a la vez confiaba que él,
Alex, era fuerte a su manera… sincero pero precavido, quería protegerlo de todo
daño pero a la vez dejarle libre pues él es capaz de enfrentar todo reto frente
a él. Como cada plática Alexa dijo: le amas más. Ella se paró de su asiento y
se fue con caminar decidido… lo que ella nunca preguntaba eran mis sentimientos
por ella.
¿Amaba a Alexa?
Si, ¿mis sentimientos eran distintos para ella que para Alex? Si… me dolía admitirlo
pero era verdad, el amor por Alexa era distinto al de Alex. Cuando pienso en ello me doy cuenta. Mis sentimientos
con Alexa eran de una compañera, no una guardiana. Quiero estar a su lado, enfrentar
con ellas las batallas por venir y las opiniones erradas de los demás, estar
para ella cuando se desmorone y no para defenderla si no para esperar pues no
la insultare juntando sus pedazos rotos. Quiero quedarme a su lado, ser tan
fuerte y veraz como ella. Estar con Alexa era estar en una ventisca que
destruye todo a su lado pero que deja vida… nueva vida. No... Ella no destruye,
Alexa transforma todo a su paso.
Si, el amor
que sentía por Alex y Alexa era distinto, diferente... pero igual… sublime.
Mis amigos seguían
hablando a mis espalda, me decían en las escasas veces que nos reuníamos que actuaba
de manera distinta, que mi amor por ellos no estaba bien; que debía dejarlo,
era mala. Les decía con una sonrisa en el rostro que ya no frecuentaba a los
gemelos y por eso mí actuar, que sentía pena por su ausencia tan cálida y natural
para mí, pobres ingenuos… lo creyeron todo.
Mi cumpleaños 23 lo cambio todo… Alex y Alexa llegaron a mi residencia, de
manera fría me saludaron, distantes a mi pasaron a la sala y se sentaron uno al
lado del otro. Sus miradas antes cálidas y divertidas me observaban con
frialdad y crueldad. Sus voces sonaron como una…
Tienes que
elegir a uno de los dos, el que elijas se quedara… el otro se ira y jamás volverás
al verle. Mis piernas débiles hicieron que cayera sin la más mínima gracia.
Alex no me ayudo ni Alexa a levantarme por el contrario ambos salieron de mi
casa, dejándome con el corazón destrozado, echa un mar de lágrimas y con un
enigma… ¿a quién elegiré? El Príncipe o
la Guerrera.
No los vi por
un mes cuando regresaron a visitarme y exigieron una respuesta les dije que los
vería por separado, que el día y la hora que les daría tendría que mantenerse
en secreto… ellos aceptaron.
Los cite el
mismo día, ambos en el mismo lugar y
hora…
Me vestí con
un lujoso vestido que había elegido con Alexa meses antes, mi cabello antes
corto ese día lo luciría suelto desde que había conocido a Alex lo había dejado
crecer. Me calce con unas zapatillas
bajas… tome del buro el bolso y Salí de mi habitación hacia el lugar elegido
por mí, mis pasos resonaban por el pasillo, una sonrisa pintada de rojo lucia
mi rostro. Entre en la habitación previamente
arreglada, suspire y me di cuenta de que lloraba, pero era la mejor decisión,
la única opción. Les dejaría a ambos.
Cuando alguien
interrumpió en mi soñolencia… la habitación se había oscurecido o era mis ojos...
Hacia frio, sentí como alguien me levantaba, vi a príncipe y a la guerrera…
ambos reflejados en esa persona… les sonreí: no puedo elegir a uno… sabes que
los amos… me gustas como eres. No decidas por uno… tú eres ambos. Eres Alex y
Alexa.
Reí un poco,
vi a mi padre entrar y dejar a un lado a mi amada… los escuche pedir a gritos
un médico pero ya era tarde…
Ahora les
veo y paso tiempo con ellos, pero ellos no me ven. Alex se enamoró, alguien
pudo encender el fuego en él de nuevo, Alexa seguía siendo reacia en el amor
pero gustada de la compañía de la novia de Alex… admiraba a aquella niña que
con valentía había descubierto como convivir con una persona que era dos a la
vez… mi decisión fue la correcta… bese la mejilla de Alex y Alexa antes de irme
por siempre... los vi despertar y buscarme en la oscuridad… Salí a la calle y
emprendí un nuevo viaje… tal vez ellos me alcancen… si eso era verdad los esperaría
con una sonrisa y una disculpa…
No hay comentarios:
Publicar un comentario