miércoles, 19 de abril de 2017

Recuerdos del gato
Vivía en una habitación, el frió era parte cada día. Yo no era un alma libre, mis memorias se fragmentaron en dos partes, la niña pequeña: que vivía en el temor, que deseaba ser útil y salir. Soñando con su Príncipe, esa parte aun creía en las buenas acciones pero se sentía inútil, algo desechable. La otra parte, una mujer mayor: estaba cansada de seguir adelante, de dar su corazón y que lo rompieran, estaba cansada de llorar en soledad, de trabajar y realizar un sueño que le impusieron.
Pero hubo un día… que ambas conocieron a alguien, para la pequeña era su Príncipe y para la mujer era su guerrero.
La mujer fue primero, le hablo a esa persona de su vida, su día y de los libros que leía, ellos se acercaron y de repente se encontraron hablando todos los días, se divertían viendo películas o gastándose bromas. Y en el fondo la pequeña los observaba envidiosa pues reconoció a su príncipe en él.
Hay algo importante… ambas le hablaron de “él” pero el príncipe y el guerrero eran una mujer, a ella no le importaba ambas partes le amaban…

La pequeña se dio cuenta que su Príncipe no estaba solo, había algo que cambiaba algunas noches… en el Príncipe residía también una Princesa, la pequeña curiosa se acercó a ambos les tomo la mano y sonrió… amo al Príncipe y a la Princesa fue lo que pensó ella.  
Para la mujer fue diferente, ella les amaba a ambos, de una forma pura y carnal. Paso el tiempo, ellas le amaban y se lo decían, ella sentía un cariño por ellas.
Los días de platica pasaron a semanas y estas se juntaron viviendo como meses... cuando se dieron cuenta un año había pasado… la mujer y la pequeña le seguían amando y su Príncipe –guerrero había despertado de ese sueño auto impuesto por un corazón roto…  
Ya no Vivían en una habitación oscura… ahora había luz y en donde antes existía el frió poco a poco llegaba el calor… y unas palabras que no se dijeron estaban en el aire:
Por favor, no me hagas arrepentirme, si te llegases a ir me destrozaría el alma 

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