***
Que
tonta era en esa época, que superficial fui… quise encerrar un mar de emociones
en un barril de cidra… pensé que el cielo lloraba por mi desdicha, cuando en
realidad el cielo estaba limpiando mis penas, mi dolor…
***
En
otra habitación un hombre miraba desolado por la ventada, la lluvia que caía no
auguraba nada bueno y su tan ansiosa boda se tornaba amarga. Tomo distraigo el anillo que había mandado a
hacer para su esposa. Un pensamiento fugaz cruzo por su mente: ¿Qué hice para merecer su silencio? La
bella dama que desposaría había guardado silencio durante 10 años, si bien él
envía por regularidad invitaciones al teatro, lienzos para confeccionar
vestidos o alguna joya que personalmente había adquirido, la joven no comentaba
palabra alguna, pues las respuestas que recibía eran escritas por la madre de
su prometida.
Los
golpes en la puerta lo sacaron de su pensamiento. El hombre camino con paso
cansado hacia la puerta, al abrirla enseguida reconoció al mayordomo de la
casa, ya debe ser la hora, pensó.
Tomo su espada colocándosela salió de la habitación preguntándose si hacia lo correcto
en desposar a la dama.
***
La
boda se celebraría en el gran salón debido a la inclemencia del clima, las
mesas fueron retiradas hacia los lados dejando un pasillo por el cual entraría la
novia, los asientos se fueron llenando conforme se acercaba la hora del
festejo. El murmullo entre los asistentes iba en aumento. Las risas de los
niños se elevaban a la par de los regaños de las niñeras. Un eco de pasos
firmes hizo callar a todos, el novio caminaba hacia el altar improvisado donde
antes estaba la mesa del señor feudal. Nadie podía adivinar los pensamientos de
aquel hombre, su mirada solo revelaba determinación y furia. No se detuvo para
charlar con nadie, el único saludo que le dio al padre fue una leve
inclinación. Era tal la presencia de aquel hombre que el silencio reino, los
niños dejaron de reír, las damas callaron sus cuchicheos y los caballeros se
movían inquietos en sus asientos.
La
tensión se sentía claramente y solo fue rota momentos después cuando el
lastimero llanto de un violín indico que la novia haría su aparición.
El
velo que le cubría hacia poco por callar sus llantos, había rechazado el brazo
que le ofrecía su padre como apoyo, tenía que controlarse antes de que llegara
al gran salón. La melodía que provenía
del violín era el canto de su alma, la tristeza se hacía presente en aquel
cantico. Al intensificarse el sonido del
violín ella hacia cada vez más lento su andar.
-querida
ya no podemos retrasarnos más –le dijo su padre, en su voz se notaba la
preocupación- ¿estas segura que quieres hacer esto?
Una
opresión en el pecho le impedía hablar, en repuesta a la pregunta de su padre
Tabitha camino decidida hacia la entrada del gran salón.
***
El
tiempo, un viejo amigo de todos a veces se nos presenta cruel y otras dulces,
en ocasiones pasa rápido y en otras es eterno.
Y Tabitha quería que fuera eterno ahora, con ojos cerrados dejo que su
padre la guiara hacia donde su pronto esposo aguardaba, continuo con los ojos
cerrados cuando su padre se detuvo y deposito su mano en la mano que la
desposaría.
Le
temblaban las piernas, las lágrimas seguían cayendo. El cuerpo de Tabitha
empezó a temblar en cuanto escucho el padre hablar, después de eso todo se
acallo por el zumbido en sus oídos. El
corazón le latía cada vez más deprisa, ella sentía que iba a morir por ellos.
No supo cuando dijo “acepto” o escucho cuando su esposo lo dijo, sin darse
cuenta todo había terminado y los asistentes gritaban y aplaudían la unión,
algunos hacían eco para el beso que sellaría matrimonio ante Dios.
Cuando
Damon hizo el intento de levantar el velo que cubría el rostro de Tabitha, ella
dio un paso hacia atrás inconscientemente. Sintió una tristeza caer sobre él,
había sido un error la boda. Se acercó a ella y deposito un beso sobre los
labios de Tabitha sin levantar el velo. Los gritos de alegría por parte de los
asistentes no tardaron en hacerse más fuertes. Algunas de las damas secaban sus
lágrimas discretas, Damon veía como el frágil cuerpo de Tabitha temblaba. Sera
una noche de bodas larga y amarga pensó Damon.
***
Se
quedaron parados en el improvisado altar mientras que los sirvientes ponían las
mesas, donde se había creado el pasillo ahora estaba una fila de personas
ansiosas de felicitar a la feliz pareja. Fue entonces cuando Tabitha abrió los
ojos pero se negó a ver quien fuera su esposo. Murmuraba un suave gracias al
recibir las felicitaciones por su matrimonio y en las ocasiones cuando recibía
regalos se los pasaba a alguna de sus damas de compañía. No se permitió pensar
en lo que pasaría en la noche de bodas, su madre la había versado en ese campo
y cuando el bochorno fue mucho para ella mando a llamar a la comadrona para que
terminara de explicarle.
Las
mesas fueron dispuestas y la comida servida, Tabitha se sentó al lado izquierdo
de su esposo, no hubo necesidad de alzarse el velo para comer, pues había
perdido el apetito, no pronuncio palabra alguna y cuando su esposo intento
tomarle de la mano para ser los primeros en bailar ella escondió las manos bajo
las mesa y su cuerpo tembló más por miedo a la reprimenda de su esposo.
***
Damon
hizo un gesto con las manos para indicar que se abriera el baile sin ellos. El plato de comida de su esposa había sido
retirado intacto y cuando fue remplazado por una tarta y la copa fue cambiada
con una taza de té, él vio como ella estiro su brazo lentamente e intento tomar
la taza, lo cual fue un desastre pues lo temblores le impidieron aquella
pequeña tarea. Cuando él en su intento de consolarla puso su mano sobre la de
ella, consiguió el efecto contrario. Tabitha se sobresaltó y sin previo aviso
se paró y salió hacia sus habitaciones. Damon le siguió poco después,
escuchando los virotes de los hombres ya borrachos. Se alzaba sobre sus gritos
que pronto habría un heredero.
***
Él está molesto pensó Tabitha al entrar a
la habitación, le he humillado frente a
todos. No tenía ni unas horas de casada cuando había cometido tal acto, eso
provocaría la ira de su ahora esposo. ¿Le golpearía? ¿La humillaría él? ¿Le
dejaría sin alimentos encerrada en las habitaciones? Con cada nuevo pensamiento
Tabitha se estremecía cada vez más has llegar al punto de que sus piernas no
fueron capaces de sostenerla y cayo. Cuando Damon entro en la habitación, lo
primero que vio fue a su esposa hecha un ovillo en el suelo, la tela de sus
faltas enredada entre sus piernas. La chimenea estaba apagada y la escasa luz
que se filtraba por la ventana revelaba la entrecortada respiración de la joven
dama, Damon acallo un suspiro, alejando su mirada de Tabitha se topó con el
lecho marital, donde consumaría el matrimonio. Él no tenía fuerzas para ello,
cerró la puerta lentamente para impedir que Tabitha se diera cuenta de que
había estado ahí. En el pasillo Damon se
topó con una doncella, le dio instrucciones de que prendiera el fuego y que
llevara comida para su esposa.
Con
pasos cansados Damon camino hasta su antes habitación, por fortuna se
encontraba vacía.
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