viernes, 8 de noviembre de 2019

Las palabras son armas mortales. 
Las palabras dichas, las palabras escritas, las palabras no pronunciadas. 

Todas la palabras lastiman, aún aquellas que demuestran cariño. Aquellas palabras que se dicen casualmente pueden herir a alguien. Las palabras escritas son armas latentes, esperando atentas a ser leídas y matar a su víctima. Pero son aquellas palabras que no salen, las que se atoran en el pecho o mueren en el pensamiento, esas palabras son las más peligrosos... Aquellas que no se pueden decir.. 
Intenta decirle Te amo a alguien que ya no está aquí... Recordarás todas las veces que dejaste morir esa frase y ahora que ya no verás más a esa persona.. esas palabras te matan lentamente.

En cambio el silencio es un bálsamo, un manantial en el desierto de las palabras... Un respiro.. una cura... Un sentimiento.
Aquella madre que ve por primera ves a su hijo... No dice palabras.. solo un silencio seguro la rodea. El padre que orgullo observa a su hijo graduarse, el silencio lo abraza. Y aquellos dolientes que perdieron a su ser querido, el silencio los cobija. 


domingo, 3 de noviembre de 2019

Todo cambia sin previo aviso.
El viento.
Las olas. 
La vida. 

Algo que parecía constante desapareció. Sucedió de una forma tan rápida que aun no lo entiendo aun.  Inocentemente aun volteo a mirar aquel lugar donde él estaba; hay un vacío frio, no uno hueco, es frío como cuando olvidas cerrar la puerta durante el invierno, como si él hubiera olvidado cerrar la puerta tras su partida. 

Ahora no me atrevo a llorar, busco cualquier cosa para distraerme, lavar ropa, cocinar, trabajar, charlar con un desconocido, cualquier cosa que pueda callar el dolor. Cuando lo volvi a ver, dolió, dolor frío. 

Al final del día todos se van y tristemente él se fue una tarde.