domingo, 3 de noviembre de 2019

Todo cambia sin previo aviso.
El viento.
Las olas. 
La vida. 

Algo que parecía constante desapareció. Sucedió de una forma tan rápida que aun no lo entiendo aun.  Inocentemente aun volteo a mirar aquel lugar donde él estaba; hay un vacío frio, no uno hueco, es frío como cuando olvidas cerrar la puerta durante el invierno, como si él hubiera olvidado cerrar la puerta tras su partida. 

Ahora no me atrevo a llorar, busco cualquier cosa para distraerme, lavar ropa, cocinar, trabajar, charlar con un desconocido, cualquier cosa que pueda callar el dolor. Cuando lo volvi a ver, dolió, dolor frío. 

Al final del día todos se van y tristemente él se fue una tarde. 

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