martes, 1 de septiembre de 2020

Desperté con un vacío inquietante, vacío que le hizo compañía al hueco en mi pecho. 
Desperté con una nueva soledad, los seres invisibles de mi mente ya no estaban. 

Desperté cansada, igual que otros días, fría, aislada. Nuevas marcas en mi brazo. 
Desperté sin ganas de levantarme de mi cama y aun de madrugada contemple el techo de mi habitación. 

Desperté pero mi alma aún dormía cómodamente abrigada, aislada de lo que en mi mente pasaba, deje a mi alma dormir, que se soñara libre, jugueteando con un Lobo y cantando con un Búho.  Ajena de todo lo que mi corazón sentía, la deje irse a esconderse. 

Desperté pero por dentro aun sigo dormida 

No hay comentarios:

Publicar un comentario