Aprendimos a amarnos, recuerdas cuándo te conocí, te demostraba mi amor, en todas partes, todos los días, a todas horas, tú, con tu infinita calma solo me sonreías, hacías esa mira que aún me vuelve loca, ese tic nervioso que haces con la mano siguiendo el ritmo de tu alma. Aprendí a amarte, aprendí...
Aprendí a contender aquella ola de amor desbordante, aquel tsunami sin control, le construí una presa y controle el amor y tú río de aguas calmas y frías, de esas aguas engañosas que parecen poco profundas pero al entrar te sumerges y te rodean se convirtió en un río de aguas cálidas y rápidas.
Aprendí a amarme y tu aprendiste a perdonarte...
Llegamos a un punto medio, dónde no es alto ni bajo; dónde no es rápido ni perezoso, donde hay música y silencio...
Donde duele y alegra, aprendí a amar tus musicales y tu mis documentales...
No hay comentarios:
Publicar un comentario