NOTA: esta historia puede herir la sensibilidad de algunos lectores se recomienda discreción. En memoria de aquellas infancias perdidas...
Atte. Bitácora del gato
27 de enero de 1945
Estaba tan cansada… mi corazón latía cada vez más lento… cada respiración dolía… tenía que escribirlo… tenía que dejarlo escrito, era lo único que tenia… lo tenían que saber…
Me arrastre por el suelo sucio, cada movimiento dolía, hacía tiempo que no podía caminar; tenía que llegar al muro y escribirlo antes de que llegaran. Estaban cerca, podía escuchar sus voces, las pisadas y el sonido de las armas… no tenía mucho tiempo… ellos entraron, azotaron las puertas, mi corazón latió mas deprisa y el miedo me invadió, “ellos” empezaron a disparar sin discriminación, mataron a las mamás, los papás y niños… me oculte entre las personas que dormían. Cuando todos se fueron salí de mi escondite y continúe mi camino, logre llegar y escribí, con mi uña removía el yeso del muro, en el proceso me rompí la uña y las letras se tiñeron de sangre.
-mamá… papá… lo hice… ahora puedo ir con ustedes…- sonreí y deje que la oscuridad y el alivio me envolvieran… una sola lagrima salió de mis ojos… ya había acabado…
-hey! Aquí hay una niña… creo que aun está viva- un soldado se acerco a las esquina más alejada de la triste habitación, el soldado caminaba entre los cuerpos sin vida de los judíos. Se agacho a ver la niña, antes de que pudiera tomar su pulso otro de sus compañeros se acerco hasta donde él estaba
-ya murió… llegamos tarde… pero mira... escribió algo… ¿sabes hebreo? –
- no… pero el general si…
Capítulo I cuando el infierno empezó
6 de abril de 1941
Hoy estaba muy feliz mi madre me había hecho un moño hermoso, baje las escaleras dando saltos, cuando llegue a la cocina salude a mi padre, el estaba leyendo el periódico como todos los días mientras bebía su taza de té.
Mama había bordado la estrella de David en nuestra ropa; ella decía que así podíamos saber quién era especial… pero yo no le creía, nuestro vecino, el señor Detzel ya no dejaba que jugara con su hijo, papa decía que el señor Detzel tenía envidia porque su hijo no era especial. Pero yo había escuchado decir al señor Detzel que no quería cerca de su hijo a una sucia judía, pero yo no estaba sucia siempre me bañaba. Cada día de camino a la escuela veía locales cerrados, hoy el Sr. Abraham no había abierto la tintorería. Cuando llegue a la escuela me senté a lo lejos de mis compañeros pues la maestra no me quería cerca de ellos.
Ya es tarde pero se escuchan muchos ruidos afuera, mama fue por mí al cuarto me abrazo y papa le dijo que nos escondiéramos, tal vez quiere jugar al escondite. Papá no sabe jugar… él nos escondió a mama y a mí debajo del piso, ese agujero no estaba ahí… los gritos se hicieron fuertes… tengo miedo… papa le dice que no hay nadie más, pero mi mamá no deja de llorar y me cubre la boca para que no grite…
Por favor ten piedad, dice mi papá una y otra vez…. Se escucha un disparo…. De repente siento gotas de lluvia en mi rostro, pero, la lluvia es fría… y esta es caliente…. Mamá no dejaba de llorar…
Capítulo II el viaje en tren…
11 de abril de 1941
Tengo hambre… pero si le digo a mama ella se pondrá a llorar, a veces unos soldados llegan y se la llevan, cuando mamá vuelve tiene moretones y raspaduras, además su ropa está mal puesta… en ocasiones ella trae un pedazo de pan, agua o nada… ahora estamos en las calles, los soldados nos llevan por todas las calles caminando pero no estamos solas, hay muchas mamás y papás también hay abuelos, tíos y tías. Creo que nos llevaran a la estación del tren escuche a un niño decir que nos llevarían a Auschwitz pero eso está muy lejos.
Si nos llevaron a la estación del tren, pero los vagones son distintos, son los vagones que utilizan para el ganado lo sé porque una vez papá me lo dijo…
Somos muchas personas para un vagón, tal vez no tengan más trenes… hace mucho calor y huele feo, mamá dijo que no se harían paradas para ir al baño ni para comer. Una señora trae a su bebé y no para de llorar, los papás están hablando de cómo escapar del tren.
15 de abril de 1941
El bebe dejo de llorar pero ahora es la mamá la que llora, tengo mucha sed y hambre… mi mamá está enferma ella está muy pálida y tiene frio aunque yo siento mucho calor. Los soldados no nos dejan salir y no hay agua, dos de los abuelos que iban en el vagón con nosotras tienen dos días que duermen y no despiertan, mamá dice que no debo de dormir, mi ropa esta sucia tuve que ir al baño y accidentalmente la ensucie , huele realmente muy feo. Quiero irme a casa….
18 de abril de 1941
Mamá no despierta, le dije a una abuelita que mi mamá no despierta, ella me sonrió y le hablo a dos hombres, los hombres miraron a mi mamá y la cargaron pero antes de que la llevaran junto con el bebe y los abuelos la abuelita le quito su anillo a mi mamá y me lo dio.
Capítulo III bienvenida al infierno
20 de abril de 1941
Llegamos a Auschwitz, pero mamá ya no despertó, hay muchas personas especiales, lo sé porque todos tienen estrellas de David en sus ropas. Ya no siento dolor por el hambre pero mis labios están llenos de cortaditas, Rebeca dice que nos darán agua muy pronto, ella es muy amable, me dijo que mi mamá se quedaría en el tren cuidando de su bebé.
6 de abril de 1943
Mataron a Rebeca… los soldados nazis la mataron… tal vez tenga suerte y me maten pronto, odio cuando el capitán llega a la habitación y me saca de ahí, me lleva hasta la casa principal y me encierra en el sótano con el doctor. No entiendo porque los alemanes nos hacen esto, mi familia no les hizo nada, el doctor me da medicina que me hace sentir mal y corta mi piel para sus experimentos, duele mucho y grito pero a él le gusta cuando lo hago, lo sé porque sonríe. Los medicamentos que me daban me entumecían las piernas y cuando salgo me cuesta caminar.
8 de agosto de 1943
Una de mis piernas ya no funciona, tengo miedo de ya no poder trabajar, los soldados se llevaron a más de la mitad de las mujeres a las cámaras, solo quiero estar con mamá, papá y Rebeca… pero tengo miedo de morir. Estoy muy delgada se pueden ver fácilmente sobre mi piel, esta noche soñé con mi madre ella me decía Eliane come toda tu sopa. Rezo para que todo esto termine, Yahvéh por favor responde a mis suplicas….
5 de julio de 1944
Deje de rezar y de escuchar a las personas hablar de Yahvéh… deje de creer… cómo es posible que nos hicieran esto si él sabía lo que nos pasaba… ¿Por qué abandonaría a su pueblo?
¿Yahvéh quería esto para nosotros..?
Mis sueños ya no se podrían hacer realidad… mi madre ya no me ayudaría a elegir un vestido para mi boda… mi padre ya nunca me llevaría de la mano… ya no podría ir al parque con ellos o comer tarta por mi cumpleaños… ya no escucharía a mi madre decir que era especial… que me amaban.. Estoy sola… no me responde nadie….
Capítulo IV de nuevo en familia
27 de enero de 1945
Para el doctor ya no tenía utilidad él dijo que era mayor para experimento que estaba haciendo y que sería un desperdicio de tiempo hacer una autopsia. Los soldados me sacaron del sótano y me llevaron arrastrando hasta la caseta de reclusión escuche que los soldados se gritaban unos a los otros que los aliados llegarían pronto que tenían que evacuar.
Estaba tan cansada… mi corazón latía cada vez más lento… cada respiración dolía… tenía que escribirlo… tenía que dejarlo escrito, era lo único que tenia… lo tenían que saber…
Me arrastre por el suelo sucio, cada movimiento dolía, hacía tiempo que no podía caminar; tenía que llegar al muro y escribirlo antes de que llegaran. Estaban cerca, podía escuchar sus voces, las pisadas y el sonido de las armas… no tenía mucho tiempo… ellos entraron, azotaron las puertas, mi corazón latió más deprisa y el miedo me invadió, “ellos” empezaron a disparar sin discriminación, mataron a las mamás, los papás y niños… me oculte entre las personas que dormían. Cuando todos se fueron salí de mi escondite y continúe mi camino, logre llegar, con mi uña removía el yeso del muro para poder formar las palabras, en el proceso me rompí la uña y las letras se tiñeron de sangre.
-mamá… papá… lo hice… ahora puedo ir con ustedes…- sonreí y deje que la oscuridad y el alivio me envolvieran… una sola lagrima salió de mis ojos… ya había acabado…
-¡hey! Aquí hay una niña… creo que aun está viva- un soldado se acerco a las esquina más alejada de la triste habitación, el soldado caminaba entre los cuerpos sin vida de los judíos. Se agacho a ver la niña, antes de que pudiera tomar su pulso otro de sus compañeros se acerco hasta donde él estaba
-ya murió… llegamos tarde… pero mira... escribió algo… ¿sabes hebreo? –
- no… pero el general si…
El generar de la brigada de rescate alpha 80 se acerco hasta donde sus hombres están y leyó en voz alta lo que la niña había escrito:
אליאן .אם אלוהים קיים ...צריך לבקש את סליחתי
Si existe un Dios va a tener que rogar mi perdón… Eliane.
Cuando el general termino de leer se rio amargamente y cuando sus subordinados le cuestionaron la razón de su risa él respondió: el nombre de la niña era Eliane, ese nombre significa: Dios me respondió…