bitácora del gato
dormida en el suelo frió después de llorar, sentí como algo cálido me rodeaba; pensando que solo era un sueño seguí durmiendo: no me quites la calidez- implore. obligándome a seguir en ese dulce sueño pasaron las horas, pero aun así desperté, al observar a mi alrededor me di cuenta de la calidez provenía del travieso zorro, no estoy sola... pero ¿estará bien tener la calidez de otro?

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