Ella no se sentía cómoda en su
piel, evitaba mirarse a los espejos odiando lo que ellos reflejaban. Su sonrisa
era pequeña y muy pocas veces llegaba a sus ojos. Ella se ocultaba bajo ropas
grandes, su cuerpo era horrible a sus ojos. Quería ser invisible y poder ser libre.
Gran mentira la que ella se repetía día a día. Quería vivir encerrada en lugar
de andar como todos los demás. Se negaba sus caprichos alegando que no era
digna. Cada vez que se aventuraba a salir, sentía la necesidad de volver a su
encierro.
Ella era la contradicción andante
Quería ser libre pero no quería
salir; No le gustaba la soledad pero se negaba a la compañía; se amaba y se
odiaba; se abrumaba en los silencios pero odiaba el ruido.
Era valiente pero tenía miedo…
Quería ser feliz pero vivía sumida
en su tristeza
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