sábado, 4 de noviembre de 2017

erase una vez 18

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 Tabitha no escucho cuando la doncella entro a encender el fuego o cuando dejo una bandeja con comida, seguía en el suelo cuando el calor la empezó a rodear. Quitándose el velo se puso de pie vacilante, temiendo que sus piernas aun estuvieran débiles, por fortuna la sostuvieron aunque se encontraban acalambradas por el tiempo que paso sobre ellas. En la bandeja había una copa de vino humeando y un poco de la comida que se sirvió en el banquete.  Comió lentamente disfrutando cada bocado. Cuando termino todo, dejo al lado de la puerta la charola. No sabía si debía de llamar a su doncella para que le ayudara con su vestido o tenía que esperar a su esposo, titubeante se sentó en la orilla de la cama a esperar. Después de unas horas, lo que para ella se sintió como una eternidad, un suave llamado a la puerta, la sacó de sus pensamientos y el calor que tenía se escapó por completo dando cabida al frio. Un débil adelante fue dicho apenas consiente. Era él, pensó mientras que su corazón latía cada vez más rápido, se terminó la indulgencia que me ha dado estaba casi segura que su ira caería sobre ella y sintió que su corazón se tenía cuando por fin la puerta se abrió.
¾    Mi lady, he venido ayudarle a prepararse para dormir – dijo su doncella.
La mirada de la doncella se suavizo cuando vio el rostro carente de color de su señora, se acercó despacio hacia ella y tomándole de la mano la guio con ternura hacia el tocador. No vendrá esta noche, pensó Tabitha pero lo hará alguna vez y va a exigir lo que por derecho le pertenece, ese pensamiento se repetía una y otra vez en su mente y solo desapareció cuando el cansancio le venció.   

***
Cuando Damon salió de sus habitaciones vio que la doncella le llevaba agua caliente a Tabitha, bajo rumbo al comedor, donde los señores del castillo tomaban su desayuno.
¾    Buenos días, querido. –saludo alegre lady D´mont- ¿Cuándo saldrán rumbo a Inverness?
¾    No creo prudente hacer un viaje tan largo, al parecer lady Tabitha no se encuentra bien –dijo Damon seriamente
¾    No puede ser eso posible, le he visto esta mañana en sus habitaciones y ella se encuentra perfectamente
¾    Le ha sentado bien estar casada… - dijo lord D´mont  alegremente
¾    ¡Carlo! ¿Cómo puedes decir eso de tu hija? – lo reprendió su esposa

La charla fue banal después de ese comentario, para Damon la idea de viajar a Inverness con una poco cooperativa esposa era algo que quería evitar a toda costa.

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