***
Tabitha no escucho cuando la doncella entro a
encender el fuego o cuando dejo una bandeja con comida, seguía en el suelo
cuando el calor la empezó a rodear. Quitándose el velo se puso de pie
vacilante, temiendo que sus piernas aun estuvieran débiles, por fortuna la
sostuvieron aunque se encontraban acalambradas por el tiempo que paso sobre
ellas. En la bandeja había una copa de vino humeando y un poco de la comida que
se sirvió en el banquete. Comió
lentamente disfrutando cada bocado. Cuando termino todo, dejo al lado de la
puerta la charola. No sabía si debía de llamar a su doncella para que le
ayudara con su vestido o tenía que esperar a su esposo, titubeante se sentó en
la orilla de la cama a esperar. Después de unas horas, lo que para ella se
sintió como una eternidad, un suave llamado a la puerta, la sacó de sus
pensamientos y el calor que tenía se escapó por completo dando cabida al frio.
Un débil adelante fue dicho apenas
consiente. Era él, pensó mientras que
su corazón latía cada vez más rápido, se
terminó la indulgencia que me ha dado estaba casi segura que su ira caería
sobre ella y sintió que su corazón se tenía cuando por fin la puerta se abrió.
¾
Mi lady, he venido ayudarle a prepararse para dormir – dijo
su doncella.
La
mirada de la doncella se suavizo cuando vio el rostro carente de color de su
señora, se acercó despacio hacia ella y tomándole de la mano la guio con
ternura hacia el tocador. No vendrá esta
noche, pensó Tabitha pero lo hará
alguna vez y va a exigir lo que por derecho le pertenece, ese pensamiento
se repetía una y otra vez en su mente y solo desapareció cuando el cansancio le
venció.
***
Cuando
Damon salió de sus habitaciones vio que la doncella le llevaba agua caliente a
Tabitha, bajo rumbo al comedor, donde los señores del castillo tomaban su
desayuno.
¾
Buenos días, querido. –saludo alegre lady D´mont- ¿Cuándo
saldrán rumbo a Inverness?
¾
No creo prudente hacer un viaje tan largo, al parecer lady
Tabitha no se encuentra bien –dijo Damon seriamente
¾
No puede ser eso posible, le he visto esta mañana en sus
habitaciones y ella se encuentra perfectamente
¾
Le ha sentado bien estar casada… - dijo lord D´mont alegremente
¾
¡Carlo! ¿Cómo puedes decir eso de tu hija? – lo reprendió su
esposa
La
charla fue banal después de ese comentario, para Damon la idea de viajar a
Inverness con una poco cooperativa esposa era algo que quería evitar a toda
costa.
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