domingo, 25 de noviembre de 2018

Así en la tierra, como en el infierno


Capítulo 2 sanctificetur Nomen Tuum


Ella había nacido por la noche, su piel y cabello honraban aquello, su voz se había dejado de escuchar y sus plegarias morían sin tener pecados, la virgen corrompida, le llamo alguna vez la madre superiora cuando ella quiso entrar en la hermandad. Ella guardo sus palabras y se juró maldecir su nombre. Aprendió sus 7 nombre, visito los nueve círculos. Los demonios se percataron de ella y la empezaron a cazar, la sangre pura corrompida sin pecado era un manjar para ellos.
Ella se vistió de sombra y empezó a vender sus servicios al cónclave, aquellos que se creían puros y sin embargo estaban destinados a parar sus días en el noveno circulo. En el primer año de sus servicios hacia al cónclave era como el limbo, al no conocer a Dios era considerada pecadora y por ende corrompida, el segundo año le fue encomendada la tarea de castigar a aquellos que habían caído en la lujurias, hombres y mujeres que llevaban una “vida cerca de Dios”, mato a aquellos que dañaban a los menos fuertes. 
El tercer año transcurrió entre fuertes lluvias y tormentas de granizo, golpes verbales de aquellos que eran sus protectores, la Fe dejo de ser su hogar.  El cuarto año ella se volvió avariciosa, viajo por su cuenta y aprendió los siete nombres, abrió los ojos. Castigo siete veces siete a aquellos que caían de la gracia. Durante el quinto año la ira le abrazo y en el sexto año, aquellos que le pagaron por castigar a sus corruptos la tacharon de hereje.
Se volvió violenta en su séptimo año, y conforme ella caminaba cada vez más alto durante el octavo año se sintió defraudada por aquellos otros a quienes llamo “amigos”. La muerte se convirtió en tentación en el noveno año; cuando se decidió a traicionar a la iglesia fue cuando conoció al Cazador.  

Para él fue fácil de convencer a aquella mujer, solo otra más en su red. Ella se convirtió en la Sombra del Cazador, un beso sello el contrato y solo un beso lo podrá romper. La sombra se convirtió en su escudo y arma, una manta y un refugio, Ella se abrazó y comprendió lo sagrado que era su nombre.  

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