domingo, 30 de diciembre de 2018

Así en la tierra, como en el infierno


Capítulo 9 et ne nos inducas in tentationem


 -Ave María purísima… - una voz gutural rompió el silencio dentro del confesionario.
Cazador encontraba divertido escuchar los pecados de los feligreses, una peculiar satisfacción lo abrazaba al descubrir que la amada creación del Padre caía. Sombra lo esperaba impaciente en la iglesia. Cada mujer y hombre que ingresaba al cubículo alimentaba la parte demoniaca de Cazador, el “sabor” de la energía que consumía tenía una estrecha relación a que tan corrompidos estuvieran la persona.
Cuando salió del cubículo se percató que sombra se encontraba en uno de los bancos se oración, la mirada de la muchacha se fijaba en una representación de la virgen María que cargaba en brazos a un pequeño niño. ¿Cuándo había sido la última vez que realmente miro a Sombra? ¿Cuándo había Sombra dejado crecer su cabello? ¿en qué momento la tristeza envolvió el aura de ella? Cuando Sombra se percató que la observaban limpio una lagrima traicionera, respiro profundo y camino hacia aquel indeseado espectador, Cazador.
Cazador acomodo su saco, le indico a Sombra que el trabajo había terminado; caminaron en un silencio espeso.  La tensión entre ellos había aumentado desde que Cazador había anunciado a Sombra sobre la nueva fuente de información: una joven monja.


Las paredes de fría piedra eran testigos mudos de los amantes que se escondían entre su sombra, el traje del hombre antes pulcro ahora se adornaba de arrugas; la mujer por su parte tenía en el suelo la mayor parte de su ropa: el hábito. Un placer oscuro recorrió el cuerpo de Cazador, aquel primitivo placer erótico combinado con el placer corrompido de provocar dolor.  La tensión producto de cada estocada se rompió en una oleada de placer, Cazador sintió su cuerpo cobrar vida por unos segundos, antes de sumergirse en la espesura de la realidad. Con la elegancia propia de un amante consagrado Cazador arreglo su ropa, la sensación de suciedad pronto se haría presente. La “esposa de Dios” se tardó un poco más en recuperar su compostura y ropa. El pago por la información había sido dado.


Cazador se apresuró a salir de aquel convento, pronto se llenaría de feligreses y él no quería testigo alguno, Sombra lo esperaba. Sombra otra batalla a la que se debería enfrentar, ya la podía ver toda malhumorada, pero con la mirada triste; ella entendía que era una acción necesaria, mas no le gustaba. 

sábado, 29 de diciembre de 2018

Así en la tierra, como en el infierno.


Capítulo 8 sicut et nos dimittimus debitoribus nostris


En el pasado existieron otros cazadores, el solo nombre de “Cazador” era motivo de miedo y respeto por igual, ese título se le otorgaba a los más devotos en el cónclave dicho sea que solo el Santo Padre podía elegirlo. Con la corrupción de la iglesia cada vez pocos eran elegidos para llevar el título de “cazador” haciendo que se olvidara entre el polvo a esos misteriosos hombres. En el presente solo existía un Cazador, que solo era tolerado como un mal necesario, en la ceremonia para dicho cargo solo había estado el Santo Padre y quien fuese conocido en el futuro como Cazador. Su existencia en el Vaticano tardo 5 años en darse a conocer.
¿Qué había orillado al Santo Padre para tomar la decisión de traer a los Cazadores?
Desde siempre habían existido la fruta podrida en la Santa Sede, las almas vendidas a demonios y los cuerpos poseídos eran más comunes de lo que el cónclave admitía. Pero el Santo Padre vio al mal encarnado en persona: Legión.
Los humanos caían ante los demonios de Legión, los ángeles se veían opacados en fuerza. Un solo cazador no había la diferencia… pero Cazador tenia aliados, demonios que veían en Legión un enemigo en común, Cazador conservaba el anillo que Lilith le obsequio, el anillo del Rey David; el cual se había perdido entre las olas del mar, durante un baño que se dio el rey.
La guerra se desató en el cielo, así en la tierra como en el infierno; se formaron ejércitos, los capitanes fueron nombrados, Legión hizo el primer movimiento enviando a Averno en pos de Sombra. Capturando a Sombra, los Hijos de lo que no Tiene Forma se postrarían.
Azazel dirigió a 200 ángeles caídos a la tierra, Alouqua y Aym le hicieron frente, en el cielo Gabriel se debatía con Kasbeel y en el infierno, Elohim iniciaba la purificación.

martes, 25 de diciembre de 2018

Así en la tierra como en el infierno


Capítulo 7 et dimitte nobis debita nostra


Sombra observaba con odio a las mujeres que tocaban tan ligeras a Cazador, en el bar donde se encontraban no era de extrañar encontrar a prostitutas y prostitutos, las luces tenues completaban con la atmósfera del lugar, el alcohol y las drogas fluían sin interrupciones, Cazador tenía una chica en su regazo y otra le abrazaba por la espalda, él fácilmente podía pasar como el proxeneta de las chicas. Por su parte Sombra vestía de manera recada en contraste a los demás; sentada en una mesa para cinco en un rincón del local, Sombra leía más allá.   La mujer abusada sexualmente por su padre era quien servía las bebidas, el cajero sufría de depresión provocando que cada día gastara su sueldo en crack. Una de las mujeres que brindaba sus servicios estaba embarazada de su chulo y esta noche abortaría por cuarta vez.
Todas aquellas almas sucias, deplorables rodeaban a su preciado Cazador, Sombra podía ver la suciedad albergándose en el alma de su Señor. Sin pensarlo demasiado, Sombra camino hasta Cazador y tomándolo de su mano lo alejo de las mujeres, habían contaminado con sus pecados a su Señor. Cazador sonreía satisfecho y Sombra sin decir nada los guió hasta la habitación que compartían. Sin más lo beso exigente, quitándole el abrigo a Cazador.                                                                                                                                                                               
-eres caprichosa, Sombra.                                                                                                                                                
Sombra le respondió besándolo de nuevo y mordiendo el labio de Cazador. Mientras lo besaba, Sombra insistía a Cazador a caminar; él se dejaba guiar. Sombra podía oler el perfume de aquellas zorras en la ropa y piel de su señor, podía ver las marcas sucias de ellas, guió a Cazador hasta el cuarto de baño y lo insistió a entrar en la regadera. El agua tibia los mojaba, Sombra quitaba la ropa de Cazador. Sería fácil dejarse llevar por la lujuria, pero la relación de Sombra y Cazador era diferente.
Sombra tomo el jabón y el paño de baño, con movimientos circulares empezó a lavar a Cazador, él por su parte sabía que Sombra no irá más allá sin antes preguntarle. Las manos de Sombran temblaban sin control, no era por deseo carnal, esos movimientos se debían a la ansiedad que tenía por eliminar aquellas marcas. Cazador podía ver como poco a poco Sombra volvía a la tranquilidad y solo entonces se permitió quitarle el paño a Sombra e insistir la a salir de la ducha.
Sombra accedió de mala gana a la solicitud de Cazador, pero no perdonaría las ofensas que aquellas mujeres habían dejado en su amado Cazador se repitieran de nuevo.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Así en la tierra como en el infierno


Capítulo 6 Panem nostrum cotidianum da nobis hodie


El Cazador se despertó de un sueño inquieto, Lilith le había arrastrado a su mundo de nuevo, Sombra le observaba en silencio, compartían más que una lamentable habitación en el hotel de carretera.  Ninguno dijo nada; Sombra volvió a abrazarlo para dormir y Cazador le acobijo sin muchos ornamentos, un suspiro escapo de Cazador, era consiente que esa noche no dormiría de nuevo, Lilith le estaría esperando en aquel astral.  Retornaron su viaje apenas despunto el día.  Los hombres corruptos del cónclave negaron un posible infante estigmatizada, la contra parte de aquellos hombres, un grupo de hermanas Clarisas Capuchinas afirmaron en nombre de Dios que aquellas heridas eran de origen divino.

Sombra no había aceptado de buen grado aquella misión, pues a ella no le interesaba ayudar a la Iglesia, pero no cuestiono cuando su maestro le informo de aquel viaje. La preocupación de ella recaía en los constantes viajes involuntarios de Cazador al reino de Lilith. Pronto su hambre volvería, por el color en el aura de Cazador, Sombra sabía que él también tendría que alimentarse.

-       -Ve y busca en los astrales, llega hasta ella – Cazador ordeno

Sombra cerró los ojos, su respiración se tornó lenta y sus latidos menguaron, entrar a los astrales, era igual que nadar a contra corriente en un cause turbulento lleno de rocas puntiagudas, una vez dentro del astral todo de tornaba más fácil. Demonios la rodearon incitándola a seguirlos. Sombra subió por los astrales, encontrando una oscuridad mayor que la anterior, el frío espesaba. Una mansión rodeada de arcos y custodiada por gárgolas se presentaba majestuosa en la cima.      

Cazador aguardaba cerca del cuerpo inerte de Sombra, cada pocos minutos ella se movía inquieta, señal de que había descubierto algo en los astrales; ¿Cuántas veces había temido que ella no regresara? Quedar atrapado en esos parajes era algo muy común. La pintura carcomida por el sol, las cortinas descoloridas y el piso gastado de esa nueva habitación de hotel era un reflejo casi perfecto de los ánimos de Cazador. Solo cuando tuviera todas las respuestas él se sucedería en relativa paz.  Bajo la vista de nuevo hacia el cuerpo de Sombra, los brazos de ella tenían rasguños y empezaba a hablar en una lengua más antigua que el Arameo.

-      -  Regresa, Sombra 

sábado, 15 de diciembre de 2018

Así en la tierra como en el infierno


Capítulo 5 sicut in caelo, et in terra.


Lujuria. Avaricia. Envidia. Vanidad. Cuatro de los 7 pecados, con solo uno se torna inestable todo un pueblo, los cuatro juntos crean guerras.
Lujuria.
Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, pero el hombre se sentía solo, así que le rogó a Dios por una compañera, y este le creo una compañera: Lilith. Lilith no fue sumisa ni complaciente, ella sabía que Dios la había creado como un igual a Adam, así Adam decidió que deseaba a una compañera sumisa, Dios como todo padre, consintió aquello y desterró a Lilith, a su vez creo a Eva.  No solo la amada humanidad cayo en la lujuria, los ángeles yacieron las hijas de los hombres, el producto de esos encuentros fueron los nefilim.
Avaricia.
“Los hombres de Dios” no son exentos. Matando, destruyendo pueblos enteros en nombre de “Dios”, cuando la orden de este fue “ámense los unos a los otros”. Reunieron libros, privatizando el conocimiento. Recolectando oro, haciéndose más ricos que los reyes. En su ceguera no vieron que Dios obraba bajo otro nombre, destruyeron el templo, condenándose. 
Envidia.
Dios creo primero a los ángeles, pero encontró a esa creación imperfecta. Durante años, los ángeles callaron; solo hizo falta que uno hablara para que los demás se unieran. Lucifer fue el que guió. Celoso de las atenciones que su padre le daba a la humanidad quiso escalar las estrellas, y deseoso de colocar su trono sobre las nubes, más allá de Dios. Lucifer y los mal aventurados ángeles cayeron en manos de sus hermanos, el Padre amoroso los sentencio arrancándoles las alas los desterró del paraíso. 
Vanidad    
Oh vanidad, dulce y frió veneno; lentamente nos mata por voluntad. Etérea tortura ancestral. Vanidad efímera, eterna, infinita. Vanidad, perfección incansable e insaciable. Así como en el cielo como en la tierra abriga bajo su manto aquellos que la ansían. Oh Vanidad, vuelve tus ojos hacia aquellos que te profesan devoción.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Lo nuestro era un matrimonio por conveniencia,
él tenia solvencia económica y yo obtenía un acompañante.
La libertada que ambos teníamos era absoluta, yo no preguntada por sus salidas en la madrugada y él no cuestionaba mis silencios.
ambos sabíamos que no duraría mucho, la rutina era fácil de llevar, preparar café por las mañanas, alistarme para el trabajo y despertarlo para que me llevara al trabajo, por las tardes-noches que llegaba, la cena ya estaba lista, a veces sola y otras con él transcurría mis noches.
en las ocasiones me quedaba a su lado durante la noche y él con sonrisa indulgente me abrazaba, al poco rato me quedaba dormida a su lado hasta que la noche enfriaba y me despertaba para irme a la cama... en 5 años de matrimonio ni una sola noche dormimos juntos, él en su habitación y yo en la mía...
Los fines de semana en pareja parecían  salidas de amigos: cine, bares, centros comerciales, parque de atracciones y conciertos.
Una tarde con mi gato en brazos solo le dije: quiero un bebé. fue un minuto de silencio incomodo tras el cual solo dijo: mañana llama a la clínica.


Así en la tierra como en el infierno


Capítulo 4 fiat voluntas Tua


Sombra domino el arte de viajar a los astrales a voluntad, quienes reinaban en aquellos parajes eran seres con auras corrompidas y almas destruidas.  Llegar a los diferentes astrales era cuestión de voluntad, para salir de ellos se necesitaba poder, Sombra obtenía el suyo de Cazador; había dos formas de “alimentarse”: absorber la energía de Cazador durante el acto sexual y que Cazador le diera la energía a Sombra de manera libre.
Astrales que se destruían y creaban, astrales que eran un desierto de arena negra, otros que no eran más que mansiones negras y estaba aquel astral al que no podía entrar: El Laberinto. El Señor que reinaba ahí era conocido por ser sanguinario con aquellos que caían en su cólera. Su Astral representado como un laberinto de pasadizos cambiantes y custodiado por un Hijo De Lo Que No Tiene Forma.  Sombra había entrado una vez, su estancia no había sido placentera, encadenada a la muralla exterior se vio obligada a defenderse de los demonios de sangre.  
Sombra contemplo como Cazador se internaba en el laberinto, con cada paso de Cazador un recuerdo nuevo volvía:

-No quiero tu contrato…. Se lo he dado a alguien más,
Servir a un nuevo maestro, alguien que no conocía, Sombra vio a su nuevo maestro, la lleno de reglas y directrices que seguir. Pero hay algo peculiar en “Las Sombras”, para alimentarse deben pedir la energía aun si eso significa desobedecer a su maestro. Averno, Señor del Laberinto, Guardián de la muerte sangrienta.

-       Soy tan fuerte como lo es mi maestro, si no cumplo con lo pedido es porque mi maestro no es fuerte
Aquella respuesta era la razón por la que termino encadenada.

Sombra sonrió, ella rompió el contrato de aquel ser despreciable, entrar y salir del Laberinto no era más que un soplo, para derrocarlo solo bastaría un pensamiento, apresurando el paso llego a la altura de Cazador, sonrió; Sombra hizo la voluntad de Cazador, Averno cayó.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Así en la tierra, como en el infierno


Capítulo 3 adveniat Regnum Tuum


Siempre camino solo, en la oscuridad de la noche, en la calidez del día. No conoció palabras amables durante su infancia, no hubo mano que le guiara en el camino. La oveja perdida. Él hijo no deseado. El Cazador.
Tentado durante sus horas de sueño, las súcubos lo sumergían a los placeres carnales. La iglesia a la cual protegía negaba su existencia, el Padre que tanto amo, no lo escuchaba. Solo en el bajo astral el Cazador podía descansar. El Padre celestial en su avaricia de llevar su reino creo a Cazador, ni hombre, ni ángel o demonio, arrojándolo a la tierra donde no conoció amor, negado en el cielo, abrazo a las tinieblas. Sin embargo, Cazador era consciente de su poder y presto sus servicios a una iglesia corrupta a la temprana edad de 12 años. Años después se liberó del Cónclave. A sus 27 años conoció a la Sombra una niña-mujer a punto de suicidarse y vio en ella un peón para su jugada contra el Creador.
Dulce sabor de la sangre, sublime el color de las llamar, melódico sonido de los gritos antes de morir. Cazador contempló su obra y sonrió con aquella frialdad que hacía a Sombra suspirar.  Aquellos que ardían en llamas eran los corderos perdidos de la iglesia, hombres “de dios”, hombres que habían matado, torturado, violado a niños, niñas, mujeres y hombres sin piedad. Se reunían bajo la excusa de ser bienaventurados y dar caridad a los desamparados.
-       Oh Padre, recibe sus podridas almas en tu miserable paraíso

La voz de Cazador hizo eco en aquel reino, varias voces se levantaron en protesta, ¿Cómo era posible que sus plegarias sean oídas por el gran Padre?, pero hubo algunos que volvieron sus oídos sordos y eran ellos quienes sabían la verdad. Cazador moriría como cualquier otro mortal, pero no iría al cielo o al infierno. Cazador no era carne de su carne ni sangre de su sangre. Cazador era su igual y cuando él se diera cuenta su reino se derrumbaría.