sábado, 15 de diciembre de 2018

Así en la tierra como en el infierno


Capítulo 5 sicut in caelo, et in terra.


Lujuria. Avaricia. Envidia. Vanidad. Cuatro de los 7 pecados, con solo uno se torna inestable todo un pueblo, los cuatro juntos crean guerras.
Lujuria.
Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, pero el hombre se sentía solo, así que le rogó a Dios por una compañera, y este le creo una compañera: Lilith. Lilith no fue sumisa ni complaciente, ella sabía que Dios la había creado como un igual a Adam, así Adam decidió que deseaba a una compañera sumisa, Dios como todo padre, consintió aquello y desterró a Lilith, a su vez creo a Eva.  No solo la amada humanidad cayo en la lujuria, los ángeles yacieron las hijas de los hombres, el producto de esos encuentros fueron los nefilim.
Avaricia.
“Los hombres de Dios” no son exentos. Matando, destruyendo pueblos enteros en nombre de “Dios”, cuando la orden de este fue “ámense los unos a los otros”. Reunieron libros, privatizando el conocimiento. Recolectando oro, haciéndose más ricos que los reyes. En su ceguera no vieron que Dios obraba bajo otro nombre, destruyeron el templo, condenándose. 
Envidia.
Dios creo primero a los ángeles, pero encontró a esa creación imperfecta. Durante años, los ángeles callaron; solo hizo falta que uno hablara para que los demás se unieran. Lucifer fue el que guió. Celoso de las atenciones que su padre le daba a la humanidad quiso escalar las estrellas, y deseoso de colocar su trono sobre las nubes, más allá de Dios. Lucifer y los mal aventurados ángeles cayeron en manos de sus hermanos, el Padre amoroso los sentencio arrancándoles las alas los desterró del paraíso. 
Vanidad    
Oh vanidad, dulce y frió veneno; lentamente nos mata por voluntad. Etérea tortura ancestral. Vanidad efímera, eterna, infinita. Vanidad, perfección incansable e insaciable. Así como en el cielo como en la tierra abriga bajo su manto aquellos que la ansían. Oh Vanidad, vuelve tus ojos hacia aquellos que te profesan devoción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario