él tenia solvencia económica y yo obtenía un acompañante.
La libertada que ambos teníamos era absoluta, yo no preguntada por sus salidas en la madrugada y él no cuestionaba mis silencios.
ambos sabíamos que no duraría mucho, la rutina era fácil de llevar, preparar café por las mañanas, alistarme para el trabajo y despertarlo para que me llevara al trabajo, por las tardes-noches que llegaba, la cena ya estaba lista, a veces sola y otras con él transcurría mis noches.
en las ocasiones me quedaba a su lado durante la noche y él con sonrisa indulgente me abrazaba, al poco rato me quedaba dormida a su lado hasta que la noche enfriaba y me despertaba para irme a la cama... en 5 años de matrimonio ni una sola noche dormimos juntos, él en su habitación y yo en la mía...
Los fines de semana en pareja parecían salidas de amigos: cine, bares, centros comerciales, parque de atracciones y conciertos.
Una tarde con mi gato en brazos solo le dije: quiero un bebé. fue un minuto de silencio incomodo tras el cual solo dijo: mañana llama a la clínica.
ambos sabíamos que no duraría mucho, la rutina era fácil de llevar, preparar café por las mañanas, alistarme para el trabajo y despertarlo para que me llevara al trabajo, por las tardes-noches que llegaba, la cena ya estaba lista, a veces sola y otras con él transcurría mis noches.
en las ocasiones me quedaba a su lado durante la noche y él con sonrisa indulgente me abrazaba, al poco rato me quedaba dormida a su lado hasta que la noche enfriaba y me despertaba para irme a la cama... en 5 años de matrimonio ni una sola noche dormimos juntos, él en su habitación y yo en la mía...
Los fines de semana en pareja parecían salidas de amigos: cine, bares, centros comerciales, parque de atracciones y conciertos.
Una tarde con mi gato en brazos solo le dije: quiero un bebé. fue un minuto de silencio incomodo tras el cual solo dijo: mañana llama a la clínica.
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