domingo, 16 de diciembre de 2018

Así en la tierra como en el infierno


Capítulo 6 Panem nostrum cotidianum da nobis hodie


El Cazador se despertó de un sueño inquieto, Lilith le había arrastrado a su mundo de nuevo, Sombra le observaba en silencio, compartían más que una lamentable habitación en el hotel de carretera.  Ninguno dijo nada; Sombra volvió a abrazarlo para dormir y Cazador le acobijo sin muchos ornamentos, un suspiro escapo de Cazador, era consiente que esa noche no dormiría de nuevo, Lilith le estaría esperando en aquel astral.  Retornaron su viaje apenas despunto el día.  Los hombres corruptos del cónclave negaron un posible infante estigmatizada, la contra parte de aquellos hombres, un grupo de hermanas Clarisas Capuchinas afirmaron en nombre de Dios que aquellas heridas eran de origen divino.

Sombra no había aceptado de buen grado aquella misión, pues a ella no le interesaba ayudar a la Iglesia, pero no cuestiono cuando su maestro le informo de aquel viaje. La preocupación de ella recaía en los constantes viajes involuntarios de Cazador al reino de Lilith. Pronto su hambre volvería, por el color en el aura de Cazador, Sombra sabía que él también tendría que alimentarse.

-       -Ve y busca en los astrales, llega hasta ella – Cazador ordeno

Sombra cerró los ojos, su respiración se tornó lenta y sus latidos menguaron, entrar a los astrales, era igual que nadar a contra corriente en un cause turbulento lleno de rocas puntiagudas, una vez dentro del astral todo de tornaba más fácil. Demonios la rodearon incitándola a seguirlos. Sombra subió por los astrales, encontrando una oscuridad mayor que la anterior, el frío espesaba. Una mansión rodeada de arcos y custodiada por gárgolas se presentaba majestuosa en la cima.      

Cazador aguardaba cerca del cuerpo inerte de Sombra, cada pocos minutos ella se movía inquieta, señal de que había descubierto algo en los astrales; ¿Cuántas veces había temido que ella no regresara? Quedar atrapado en esos parajes era algo muy común. La pintura carcomida por el sol, las cortinas descoloridas y el piso gastado de esa nueva habitación de hotel era un reflejo casi perfecto de los ánimos de Cazador. Solo cuando tuviera todas las respuestas él se sucedería en relativa paz.  Bajo la vista de nuevo hacia el cuerpo de Sombra, los brazos de ella tenían rasguños y empezaba a hablar en una lengua más antigua que el Arameo.

-      -  Regresa, Sombra 

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