Damon se despertó al
escuchar unos golpes en la puerta, recorrió la cortina para poder ver quién era
el que llamaba y se dio cuenta de que ya estaba el ocaso y que no tardaría
mas de una hora para el anochecer. Dimka estaba al otro lado de la puerta,
Tabitha todavía dormía.
-
Mi señor, tenemos que detenernos los
caballos necesitan descansar al igual que los hombre, hay una posada no muy
lejos o tal vez mi señor quiera que acampemos – dijo Dimka, aunque acampar le
agradaba, él no quería que Tabitha durmiera a la intemperie y que comiera algo
frio.
-
Iremos a la posada has los arreglos
para que los hombre duerman y consigan comida caliente, me encargare
personalmente de mi habitación y de my lady.
-
Si mi señor.- con eso Dimka
desapareció de su vista y reanudaron su viaje.
Llegaron quince
minutos después llegaron a la posada. La noche ya había caído, nubes de tormenta ocultaban a las estrellas.
No tardaría en empezar a llover. En cuanto el carruaje se detuvo L'orian
despertó a Tabitha, la pequeña lentamente abrió sus ojos y cuando su mente
recordó lo que había sucedido horas antes el llanto volvió. Ella no quería
esto, ella quería un hogar, un lugar al cual pertenecer, un lugar en donde la
amaran y cuidaran de ella.
-
Shhh… shhh… no llores Tabitha – dijo
Damon secándole las lagrimas con un pañuelo- todo estará bien ya veras,
tranquila no llores – dijo al abrazarla-pronto llegaremos a casa.
La pequeña se
sorprendió porque su señor le hubiese puesto un nombre, y era un nombre muy
bonito y le era vagamente familiar.
-
Mi señor, - dijo la niña – ahora ese
será mi nombre…
-
Ese – dijo él alejándola un poco para
poder mirarle el rostro –siempre ha sido tu nombre, lo escogieron tus padres en
cuanto naciste, pero esta plática puede esperar, por ahora quiero que duermas
en una cama cálida pero antes debes de comer algo, así que vamos a la posada,
mañana a primera hora reanudaremos nuestro viaje.
-
Sí, mi señor… pero… - ella se detuvo
-
¿pero qué? ¿Qué pasa Tabitha?
–inquirió Damon
-
Como le debo llamar? Aun no se su
nombre- dijo ella desviando la mirada
-
Mi nombre es Damon de L'orian –
sonrió él – pero tú me puedes decir Damon, ahora vamos que se hace tarde.
Damon consiguió dos habitaciones
juntas, una para él y otra para ella; pidió que la cena de la niña se la llevaran a su habitación, he hizo que
algunos de sus hombres hicieran guardia en la puerta de ella, también le pago a
una doncella para que le hiciera compañía a Tabitha por la noche; Damon no
quería que ella estuviera sola y mucho menos que intentaran secuestrarla otra
vez. Cuando él vio que ella ya estaba siendo atendía y que el soldado ya estaba
en la puerta vigilando, se reunió con sus hombres para la cena. Dimka había
quedado con el posadero que utilizaría el granero, ese era el único lugar con
espacio suficiente para sus hombres y los “esclavos” que él había comprado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario