viernes, 16 de septiembre de 2016

erase una vez 5

Su mano era cálida al contacto y mucho más pequeña que la suya. Se dirigieron hacia donde se reuniría con Dimka y partirían hacia Inverness y al castillo de L'orian donde enviaría a un mensajero a que fuera a Awe, para que los padres de  ella supieran que él ya la había encontrado y que se encontraba sana y salva.
La calle estaba atestada de campesinos vendiendo sus cosechas y de mujeres con canastas y niños agarrados a sus faldas. Pasaron frente a varios negocios, unos de ellos era de una costurera donde hacia unos momentos había comprado las ropas de ella, fue en el ese momento en el que se dio cuenta de que se había olvidado  comprarle una capa. Pero eso tenía solución y Tabitha podría escoger la que ella quisiera.
-       Ven vamos a comprarle algo más de ropa y una capa, abra mas frió en Inverness
Se encaminaron hacia la boutique, al entrar una joven dama lo saludo alegremente.
-       Mi dama necesita más vestidos y otra clase de ropa, usted me entiende y por lo menos una capa, no nos quedaremos así que si la puede atender rápido mejor.- dijo Damon.
-       Si mi señor, si my lady me quiere acompañar le puedo enseñar las prendas que tenemos ya hechas y si mi señor no tiene problemas con los costos le enseñare una hermosas capas y preciosos zapatos.
-       Lo que my lady elija estará bien, no importara  el costo.
Salieron de la boutique con cuatro vestidos, cuatro pares de zapatos  y ropa interior necesaria, también una capa con capucha  color borgoña con un intricado bordado con hilo de oro. Cerca de donde se reunirían con Dimka se encontraba una panadería y en ese momento el viento llevo el olor del pan recién orneado hasta la pequeña y un recuerdo le llego toman por sorpresa era ella de unos 5 años estaba en la cocina con un muchacho comiendo pan recién hecho con mermelada de fresa, el muchacho era importante para ella le parecía familiar pero no lograba saber de dónde o quién era ese joven.
-       Mi niña hemos llegado… - la voz de el lord, la saco de su recuerdo.

Ella alzo la vista hacia él, aunque era la segunda vez que lo veía, por fin podía ver sus facciones con facilidad, él tenía el cabello castaño, ondulado, largo hasta debajo de los hombros, sus ojos eran de color gris, como la neblina, pareciera que escondía secretos, sus rasgos eran cincelados unos mechones se le escapaban de la coleta que traía, una cicatriz surcaba su ojo derecho pero en vez de estropearle el rostro le traía un aire de misterio. Su cuerpo musculoso pero delgado se movía con gracia y elegancia ese tipo de moverse solo se podía conseguir con mucha practica con la espada y el arco, aunque apenas era una niña, le fascinó la forma de que el se movía  y ayudaba a arreglar los últimos preparativos para su partida.

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