Su mano era cálida
al contacto y mucho más pequeña que la suya. Se dirigieron hacia donde se reuniría
con Dimka y partirían hacia Inverness y al castillo de L'orian donde enviaría a
un mensajero a que fuera a Awe, para que los padres de ella supieran que él ya la había encontrado y
que se encontraba sana y salva.
La calle estaba
atestada de campesinos vendiendo sus cosechas y de mujeres con canastas y niños
agarrados a sus faldas. Pasaron frente a varios negocios, unos de ellos era de
una costurera donde hacia unos momentos había comprado las ropas de ella, fue
en el ese momento en el que se dio cuenta de que se había olvidado comprarle una capa. Pero eso tenía solución y Tabitha
podría escoger la que ella quisiera.
-
Ven vamos a comprarle algo más de ropa
y una capa, abra mas frió en Inverness
Se encaminaron hacia
la boutique, al entrar una joven dama lo saludo alegremente.
-
Mi dama necesita más vestidos y otra
clase de ropa, usted me entiende y por lo menos una capa, no nos quedaremos así
que si la puede atender rápido mejor.- dijo Damon.
-
Si mi señor, si my lady me quiere
acompañar le puedo enseñar las prendas que tenemos ya hechas y si mi señor no
tiene problemas con los costos le enseñare una hermosas capas y preciosos
zapatos.
-
Lo que my lady elija estará bien, no
importara el costo.
Salieron de la
boutique con cuatro vestidos, cuatro pares de zapatos y ropa interior necesaria, también una capa
con capucha color borgoña con un
intricado bordado con hilo de oro. Cerca de donde se reunirían con Dimka se
encontraba una panadería y en ese momento el viento llevo el olor del pan
recién orneado hasta la pequeña y un recuerdo le llego toman por sorpresa era
ella de unos 5 años estaba en la cocina con un muchacho comiendo pan recién hecho
con mermelada de fresa, el muchacho era importante para ella le parecía
familiar pero no lograba saber de dónde o quién era ese joven.
-
Mi niña hemos llegado… - la voz de el
lord, la saco de su recuerdo.
Ella alzo la vista
hacia él, aunque era la segunda vez que lo veía, por fin podía ver sus
facciones con facilidad, él tenía el cabello castaño, ondulado, largo hasta debajo
de los hombros, sus ojos eran de color gris, como la neblina, pareciera que
escondía secretos, sus rasgos eran cincelados unos mechones se le escapaban de
la coleta que traía, una cicatriz surcaba su ojo derecho pero en vez de
estropearle el rostro le traía un aire de misterio. Su cuerpo musculoso pero
delgado se movía con gracia y elegancia ese tipo de moverse solo se podía
conseguir con mucha practica con la espada y el arco, aunque apenas era una
niña, le fascinó la forma de que el se movía
y ayudaba a arreglar los últimos preparativos para su partida.
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