lunes, 12 de septiembre de 2016

erase una vez.. 4

La niña se sorprendió que le llamaran así pero dado que su amo le había comprado ropas nuevas y pagado a la sirvienta para que le ayudara ya no le  parecido raro que esta le llamara así, se dirigió al único haciendo de la habitación y se sentó después de unos minutos tenía el cabello agarrado en un intricado peinado sostenido por un único broche.
-       My lady, tome y mire si le gusta el peinado – dijo la sirvienta al entregarle el pequeño espejo a la niña.
La niña estiro el brazo para alcanzar el espejo y por primera vez en meses se dio cuenta de su tono de piel… su piel era clara solamente unos rasguños y moretones la estropeaban, la niña se miro las manos y se percato de las cicatrices que tenía en ellas y de la uña de color morado que tenía en la mano izquierda. Alzo lentamente el espejo y por fin vio su rostro, unos ojos de un color verde intenso le devolvieron la mirada, tenía un labio partido debido a unos de los golpes que le habían dado, un moretón en la mejilla derecha y dos rasguños surcaban su frente. Movió el espejo para poder ver el  peinado, su cabello de color de las brazas estaba retorcido y formaba un peinado digno de una cortesana, en cuanto lo vio le gusto.
-       Sí, me gusta gracias – contesto tímidamente la niña
-       My lady, my lord la está esperando afuera de la habitación.- dijo la joven, la niña vio en los ojos de la muchacha una mirada de compasión, como si ella supiera los que el misterioso lord planeaba para ella.
La niña se paro del banco y se dirigió a la puerta, la abrió e inmediatamente miro hacia el piso como estaba acostumbrada, solo pudo ver el piso de gastada madera y los zapatos del lord L'orian. L'orian al ver a su damita salir ya bañada y peinada fue como si nada hubiese cambiado, recordó las tarde que pasaba con ella jugando en los jardines del palacio, cuando ella lo llamada de una forma infantil y mal pronunciada, sin darse cuenta estaba sonriendo. Pero sus recuerdos los llevaron hasta el día de que ella había desaparecido.
-       Amo ya estoy lista – la voz de la niña interrumpió sus recuerdos y el hecho de que lo llamara “amo” le borro la sonrisa
-       My lady no me llame así, por favor…
-       Pero…yo… ¿Cómo debería llamarle mi señor?
-       Eso te lo diré después, vamos se nos hace tarde para volver a casa…- le tendió la mano – ah… y otra cosa – con la otra mano le alzo el mentón  – no mires hacia abajo, ya no tienes que hacerlo, mírame a los ojos cuando te llame o tu me hables, tan poco mires al piso cuando estemos con alguien mas – soltó un suspiro – no mires el piso nunca más, pero no hables con nadie que no sea yo o con quien yo te diga que es seguro ¿me entiendes?

-       Si  am… si, mi señor…- dijo la niña mirando por primera vez el rostro del lord. le quedo viendo un rato, cuando desvió  la mirada se dio cuenta de que aun tenia la mano tendida esperando de que ella la tomara. Cuando le tomo la mano se dirigieron escaleras abajo y salieron de la posada hacia la calle.

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