-
Serán dos monedas de cobre por la
habitación y el baño… - dijo el dueño de la posada y le tendió una llave…- la
quinta puerta de la izquierda… al subir las escaleras…
Se dirigieron por las
escaleras hasta llegar a la habitación. La habitación era sencilla con una
ventana, las sabanas de la cama estaban desliñadas por el uso y una mancha de
humedad se veía en la esquina derecha, no se iban a quedar mucho tiempo solo lo
suficientes para que ella se bañara y cambiara de ropa; no paso mucho tiempo
cuando tocaron la puerta.
-
My lord traemos el baño – dijo un
joven
-
adelante - dijo
lord L'orian
Entraron dos
muchachos cargando una tina, la pusieron en el centro de cuarto y luego
salieron, después volvieron con cubos de agua caliente y los vaciaron en la
tina, bien ellos habían terminado cuando la sirvienta llego.
-
My lord, en que lo puedo ayudar… -
dijo la sirvienta, la muchacha no tenía más de 15 años
-
Ayuda a my lady a asearse, toma –
dijo al darle una jabón de rosas… - no la vistas con esas ropas después que se las quite las quemas yo
volveré con ropas nuevas para que le ayudes a vestir. – no espero repuesta se
dio la vuelta y salió de la habitación.
La sirvienta se
dirigió a la niña y la ayudo a desvestirse y a entrar en la tina y le empezó a
lavar en cuerpo; después en cabello, la habitación se lleno de la fragancia de
las rosas con las cuales estaba hecho el jabón, cuando la sirvienta estada
secando a la niña llamaron a la puerta. La joven dejo de secar a la pequeña y se
dirigió a atender, al otro lado de la puerta estaba lord L’orian.
-
Toma
vístela con esto y ten para que le peines, cuando este lista que salga
yo esperare aquí – le dijo el lord al tenderle un farjo que contenía ropa
interior de fino algodón, un vestido
color lila y zapatos a juego, y una pequeña bolsa que contenía un peine, un
espejo y un broce en forma de un pájaro al vuelo para el cabello- si alguna
ropa no le queda avísame para conseguirle ropa de su tamaño.
-
Si my lord - dijo la joven y regreso
a la habitación.
Después de secarle
la sirvienta le puso la ropa interior, luego el vestido, el color le encanto,
los zapatos le quedaron perfectamente como si hubiesen hechos solo para ella.
-
My lady siéntese para que le pueda
peinar –dijo la joven
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