sábado, 10 de septiembre de 2016

erase una vez 3

-       Serán dos monedas de cobre por la habitación y el baño… - dijo el dueño de la posada y le tendió una llave…- la quinta puerta de la izquierda… al subir las escaleras…
Se dirigieron por las escaleras hasta llegar a la habitación. La habitación era sencilla con una ventana, las sabanas de la cama estaban desliñadas por el uso y una mancha de humedad se veía en la esquina derecha, no se iban a quedar mucho tiempo solo lo suficientes para que ella se bañara y cambiara de ropa; no paso mucho tiempo cuando tocaron la puerta.
-       My lord traemos el baño – dijo un joven
-       adelante -  dijo  lord L'orian 
Entraron dos muchachos cargando una tina, la pusieron en el centro de cuarto y luego salieron, después volvieron con cubos de agua caliente y los vaciaron en la tina, bien ellos habían terminado cuando la sirvienta llego.
-       My lord, en que lo puedo ayudar… - dijo la sirvienta, la muchacha no tenía más de 15 años
-       Ayuda a my lady a asearse, toma – dijo al darle una jabón de rosas… - no la vistas con esas ropas  después que se las quite las quemas yo volveré con ropas nuevas para que le ayudes a vestir. – no espero repuesta se dio la vuelta y salió de la habitación.
La sirvienta se dirigió a la niña y la ayudo a desvestirse y a entrar en la tina y le empezó a lavar en cuerpo; después en cabello, la habitación se lleno de la fragancia de las rosas con las cuales estaba hecho el jabón, cuando la sirvienta estada secando a la niña llamaron a la puerta. La joven dejo de secar a la pequeña y se dirigió a atender, al otro lado de la puerta estaba lord L’orian.
-       Toma  vístela con esto y ten para que le peines, cuando este lista que salga yo esperare aquí – le dijo el lord al tenderle un farjo que contenía ropa interior  de fino algodón, un vestido color lila y zapatos a juego, y una pequeña bolsa que contenía un peine, un espejo y un broce en forma de un pájaro al vuelo para el cabello- si alguna ropa no le queda avísame para conseguirle ropa de su tamaño.
-       Si my lord - dijo la joven y regreso a la habitación.
Después de secarle la sirvienta le puso la ropa interior, luego el vestido, el color le encanto, los zapatos le quedaron perfectamente como si hubiesen hechos solo para ella.

-       My lady siéntese para que le pueda peinar –dijo la joven 

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